domingo, 18 de enero de 2015

PREPARACION DE UN AMPLIO DOSIER DEL PROYECTO



Los siguientes pasos estuvieron encaminados a confeccionar un dossier explicativo del proyecto que sirviera para presentar a la sociedad portugaluja y dirigida a posibles instituciones que pudieran financiarlo. De él entresacamos las primeras líneas explicativas:

Defendemos que si ha habido en los dos últimos siglos, poblaciones vascas, que hayan sufrido directamente las consecuencias de conflictos bélicos, esta ha sido Portugalete.
Ya en la última guerra carlista, en 1874, la Villa por estar en el bando liberal, sufrió asedio, sitio y bombardeos de las tropas carlistas. Durante la República, en 1934, como consecuencia de la revolución de octubre, para derribar al gobierno de derechas, en la que participaron casi dos centenares de portugalujos hubo tres muertos, el incendio de la casa torre de Salazar, y el procesamiento de 168 vecinos, algunos de los cuales se exiliaron en Francia y la URSS.
En 1936 tras el golpe de estado contra la República democrática, la guerra civil enfrentó a españoles contra españoles, vascos contra vascos y portugalujos entre sí. La Villa situada en la zona republicana fue bombardeada en varias ocasiones con el resultado de 15 muertos y numerosos edificios destruidos. El Puente Colgante resultó también destruido y en el frente de batalla murieron 120 portugalujos del bando republicano-nacionalista y 34 en el bando de los sublevados en el que además otros 12 fueron asesinados en prisiones.
Consecuencia de la guerra fue la evacuación de 170 niños a Francia, Bélgica, Inglaterra y URSS. De estos “niños de la guerra”, mientras unos tardaron en volver años, otros no regresaron nunca. Ante la ocupación de la Villa, 2.000 portugalujos entre adultos y niños, tuvieron que evacuar su tierra para no ser víctimas de la represión. La mayoría volvió cuando cayeron Cantabria y Asturias, otros 20 años después y algunos nunca. 26 de ellos fueron fusilados y 256 entraron en prisión u obligados a trabajos forzados en campos de concentración o en batallones de trabajadores
Si todavía quedan muchos de los que vivieron esta tragedia, son muchos más los que durante los años de dictadura no disfrutaron de ningún tipo de libertad, pues los vencedores de la guerra impusieron sus leyes y exclusivamente recordaron a sus “caídos” con monumentos como el Panteón en el cementerio municipal, escultura en los jardines de Salazar y lápida en la puerta lateral de la basílica de Santa María. Se les dio medallas a los combatientes del llamado ejército nacional y a los que querían ser funcionarios o reabrir un comercio se les exigía ser adictos al “Glorioso Movimiento Nacional”.
Los vencidos en la guerra, defensores de la legalidad republicana, fueron, además, depurados en sus funciones como maestros, funcionarios municipales, comerciantes y trabajadores de las fábricas; sufrieron la incautación de sus bienes; y fueron víctimas de la ley de responsabilidades políticas pagando multas y siendo excluidos de cargos públicos durante años.
Por estos motivos creemos que Portugalete se merece tener un monumento que recuerde que la guerra y sus consecuencias son el efecto de la incomprensión y la intolerancia entre individuos y grupos que se consideran poseedores de la verdad y tratan al discrepante como enemigo sin derecho a vivir y defender sus ideas.
Creemos en otra forma de relación entre los humanos.


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